TÍTULO: NO PISAR EL CÉSPED
NARRADOR OMNISCIENTE
JERARQUÍA CELESTIAL
Dios: Dios
Arcángeles: Altos funcionarios
Serafines: Gobierno
Querubines: Consejeros
Dominaciones: Comisarios políticos
Ángeles: Guardianes del orden público
JERARQUÍA DEMONIACA
Lucifer: Monarca del averno
Príncipe de las tinieblas: Contramaestre
Duques y archiduques del infierno: Aristocracia y buen gobierno
Demonios ígneos: Orden público y espionaje
PROTAGONISTAS

Benito: Murió tras una larga lucha con el cáncer. Era arquitecto, tuvo cuatro hijos, amaba levemente a su mujer y casi nunca le fue infiel. Solo en algún prostíbulo, durante largos viajes al extranjero.

Michelle: Escritora pequeña, introvertida y parisina, que sufrió veinte años de purgatorio por haber sido sistemáticamente infiel a su marido, un vizconde septuagenario, catedrático de filosofía alemana en la Sorbona. Además plagió su segunda novela, copiando letra a letra un clásico de la literatura checa del Siglo XVII. Al final de su breve vida adoptó a dos niñas chinas. Solo tan bello gesto evitó su caída al infierno. Murió joven, en accidente de tráfico.
Marylin Monroe: Estrella del cine. Su vida fue disoluta e inmoral, de acuerdo con la limitada perspectiva del Altísimo. Accedió al cielo por su discreción frente al acoso, culminado en asesinato, de los hermanos Kennedy. Prefirió morir a degradar su bandera. Es,gracias a su simpatía y a su disposición a cantar con cualquiera sus grandes éxitos, uno de los personajes más populares y queridos del paraíso. Así lo reflejan las encuestas mensuales. HISTORIA
1.- PLANTEAMIENTO
Michelle y Benito coinciden en el centro de admisión del paraíso: una oficina con cien ventanillas, techos altísimos y brillante suelo de mármol. Conversan en un idioma impreciso e intraducible que dominan por ciencia infusa todos los habitantes del cielo (y todos los aspirantes). Él, gracias a su vaga bondad, ha entrado sin cuarentena. Ella, tras dos décadas en la penumbra londinense del purgatorio, se siente agotada. Necesita el sol eterno del paraíso. Hablan sin entusiasmo de su cansancio y de su alegría. Se separan cuando llegan sus turnos frente a las ventanillas.
Vuelven a encontrarse un año después en los jardines de Kensington, copia exacta del mítico parque británico. Porque el cielo es una infinita urbanización que reproduce en sus zonas comunes –a escala 1/1- los lugares más populares de la tierra, como los canales de Venecia o las cumbres del Himalaya. Su estética se aproxima a la de un parque temático levantino.
Sus habitantes poseen libertad total pero no pueden beber alcohol, ni consumir drogas, ni practicar sexo. En realidad solo son libres de disfrutar de su irrenunciable felicidad. Existe un único delito. Penado con un solo castigo: el descenso inmediato, eterno e inapelable al averno. El hecho delictivo puede parecer insignificante pero define las normas de la comunidad: arrancar el césped que rodea al palacio de Dios. La Casa del Señor es un edificio descomunal, con cierto toque estalinista, emplazado en una colina situada en lo más alto del paraíso.

Una gran columnata blanca y una enorme planicie de césped, eternamente vacía, lo rodean. Hierba que nunca crece ni amarillea. Todos los días varios ilusos marchan al infierno por arrancarla.
Michelle narra su trágica historia frente a la estatua de Peter Pan. El paraíso le parece un tanto pueril. Se dedica, sobre todo, a leer salmos. La biblioteca del cielo no incluye a autores blasfemos o que se hospeden en el averno. Está un poco harta: ella es una poeta maldita y adora a Mishima o a Lautreamont. Él se siente cómodo. Siempre anheló lo que ahora tiene: una felicidad inacabable, sin sobresaltos. Cuenta su propio y doloroso final y las dificultades del oficio de padre de familia (a su alrededor miles de agraciados ríen felices y los escasos niños juegan a la pelota. El horizonte está lleno de ancianos. Destaca la variedad de las vestimentas, que oscila desde la túnica romana hasta la armadura medieval, pasando por diversos uniformes militares y, sobre todo, batas de hospital). La pareja se abraza. Deciden que van a ser amigos para siempre. Como siempre no existe la promesa carece de importancia.
Por allí pasa Marilyn en su caminata diaria. Ha recuperado la forma de sus veinte años y el aspecto de entonces: vestido escotado de raso rojo y stilettos. Sus curvas no provocan el deseo de nadie, dada la general aceptación de la castidad. Al principio le relajaba pero tanta indiferencia empieza a hartarle. Como tiene todo el tiempo del mundo se hace amigo de cualquiera, deambula buscando diversión que no encuentra. Añora a los hermanos Kennedy y a Arthur Miller, que nunca saldrán del infierno. Michelle la ha visto varias veces pero nunca se ha atrevido a acercarse. Aprovechando la compañía de Benito, se aproxima y le manifiesta su admiración por su obra. Marilyn responde, como siempre, con extrema amabilidad, y con una sonrisa irónica se sienta al lado de la pareja. Sin que nadie se lo pida empieza a cantar “My heart belongs to daddy”.
2. DESARROLLO
Tras una breve presentación y después de contar por enésima vez la verdad sobre su asesinato –y sobre el asesinato de JFK- les regala una completa descripción de la decadencia del cielo. Dios está cansado, muy cansado. Quiere llegar a un acuerdo con el otro lado, terminar con las consecuencias de una revuelta cuyas causas apenas recuerda. Su gobierno, formado por serafines y arcángeles blandos que anhelan la paz y la reconciliación, le apoya plenamente.
Dios mantuvo una reunión secreta con Lucifer, en la que recordaron los viejos tiempos, cuando el maldito era el más bello de los arcángeles –demasiado bello- y gestionaba el cielo con mano de hierro. El Altísimo, que está un poco chocho, incluso lloró un poco. Decidieron iniciar un proceso de paz y reconciliación que culminaría con la extinción de las llamas y el triunfo definitivo de la bondad. Los representantes del averno, encabezados por un taimado y zalamero Príncipe de las Tinieblas, exigieron una prueba de confianza: la supresión de la omnisciencia en su zona de influencia. El gobierno del cielo cedió y Dios dejó de conocer de forma inmediata el presente y el futuro del otro lado.
Lucifer ha aprovechado tamaña concesión para introducir a numerosos infiltrados, que superan el proceso de selección celestial con la soltura de los viejos agentes de la KGB. Dejan pintadas en las paredes, que son inmediatamente borradas.

Han enviado al infierno a varios ingenuos, que han arrancado hierba del palacio con la promesa del regreso a la tierra. Se rumorea que algunos infiltrados ocupan altos puestos en el gobierno y preparan una inminente revuelta pero no hay pruebas concluyentes. Dios y su gobierno, en su eterna muetra de la buena voluntad, no han tomado medida alguna. Consideran lógico que los gobernantes del infierno atraviesen un proceso de transición, les cueste habituarse al bien y confían ciegamente en su conversión.
La pareja se enamora locamente. Les parece extrañísimo ya que son muy distintos. A Benito también le parece raro que Marilyn sea tan sagaz y tan simpática. Michelle encuentra por fin calma y sabiduría, Benito halla diversión y mordacidad. Se ríen mucho juntos. Pasean día y noche por las calles de la urbanización y comienzan a dejar de socializar con el resto, aunque cuenten con todo el tiempo del mundo. Como están en el cielo, su amor puede durar para siempre y siempre serán felices. En verdad su único amiga es Marilyn y a veces cantan a capella Diamonds are the girls best friend en las praderas de St. James. Prefieren el atardecer. Porque hay día y noche pero no existe la luna ni el sol, ni siquiera las estrellas.
La escritora empieza a aburrirse. Necesita follar, añora el invierno y la muerte. Quiere volver a la tierra, aunque para conseguirlo se arriesgue a caer en las llamas eternas. Él se niega, le aterra el trato con el demonio y sus acólitos. Ella insiste e insiste. Deben comentarlo con Marilyn. Seguro, afirma, que sabe más de lo que aparenta. Incluso le amenaza con cortar y buscar a un hombre con más arrestos.
3. DESENLACE
Marilyn escucha sus tímidas preguntas, les dice que algo sabe pero no puede ni quiere hablar. Dios sigue siendo Dios y no piensa perder sus privilegios, ni su puesto de honor en las encuestas mensuales. Se siente tranquila en el cielo. En realidad no le interesa el regreso a la tierra: nunca conseguirá más de lo que tuvo.
El amor de la pareja se estanca: pasan los días y las noches juntos, pero todas las jornadas son exactamente iguales. Se aburren, por mucho que ella recite cada noche los pasajes más eróticos de El Cantar de los Cantares. Michelle lanza un ultimátum: tienen que encontrar una solución. Deben insistir con Marilyn. Se citan con la susosicha en los confines del campo de golf, reproducción exacta de St. Andrews, palacete neogótico incluido.
Michelle exige –casi a gritos- que les ponga en contacto con los infiltrados. Marilyn, que nunca pierde la sonrisa, niega cualquier vinculación pero tras una infame insistencia, que no se detiene durante horas, termina cediendo. Para ella, dice, nada es más importante que el amor. Cantan juntos I wanna be loved by you.
Para el encuentro con el infiltrado Marilyn sustituye su vestido rojo por un traje de chaqueta negro, con falda pantalón. Se encuentran con un hombre encantador y con buena planta. Viste con ropa informal y elegante (pantalones de franela, jersey de rombos y camisa blanca), más o menos como un jugador de badmington retirado. En su mejor época fue un archiduque, degradado a demonio ígneo por su indisciplina y su continuo tonteo con las amantes del Príncipe de las Tinieblas. Les habla de la pésima narración de la historia del infierno. Expone con vehemencia que Lucifer es, en realidad, el auténtico liberador del hombre. Que la muerte es una imposición de Dios, que tiraniza al ser humano. Benito expone algún reparo que el enviado bloquea sin problemas Ellos son los revolucionarios, quienes buscan el auténtico bien del pueblo. Si arrancan la hierba del palacio de Dios, si demuestran que son verdaderos rebeldes, regresarán a la vida. Serán de nuevo mortales.
Benito duda, Michelle no. Marilyn les anima. Yo no arranco la hierba porque, ¿qué haría ya en el mundo? Lo conseguí todo. Tendría que empezar de cero. Vosotros poseéis el amor,el más preciado de los bienes, debéis disfrutarlo. Finalmente Benito cede. Incluso se ilusiona con su inminente futuro: Serán una pareja japonésa, de Osaka, no habrán cumplido los 20 años y grabarán varios discos de house progresivo.

A la mañana siguiente, al amanecer, tras una larga noche de dudas e insomnio, entran en el Palacio, aprovechando un despiste de la siempre despistada guardia y, sin pensarlo dos veces, arrancan la hierba. Terminan, tras un descenso de dos lustros, en el último círculo del infierno, acompañados por los peores traidores. Satán ni siquiera les recibe. Solo araña sus espaldas con su larga mano pelada.
Marilyn regresa al campo de golf para recibir la comisión: un blister de barbitúricos y una botella de whisky de malta, cultivada en las praderas del averno. Lo degusta junto al enviado del infierno frente al hoyo 18. Él acaricia su rodilla desnuda. Ella sonríe complacida.
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