martes 27 de noviembre de 2007

"Sistac" y "Autobiografía médica"

La semana pasada leí dos novedades, publicadas por editoriales madrileñas de intenciones independientes: 451 y Caballo de Troya. Se titulan "Sistac" y "Autobiografía médica". Ambas novelas son recomendables, aunque con matices.
"Sistac" (escrita por Charlie Galibert) es un western postmoderno escrito por un francés. Pero no es un francés antigüo, sino de los de ahora. Es decir, ha adoptado la concisión americana. Juega a perseguidor y perseguido por el desierto, que es uno de los mejores espacios imaginables para tal pretensión. El narrador elegido, una tercera huidiza que se apoya con reparos en el perseguido, resulta también apropiado. La mezcla sorprende, incluso inquieta. La estructura juega en su favor y en su contra. Los capítulos son muy breves, casi microrrelatos, y la pretensión de que sean válidos por sí mismos origina cierta saturación de brillantez que obstaculiza -sobre todo en el tercio final- el crecimiento de la narración. En cualquier caso, una novela muy recomendable, magníficamente traducida por Rebeca Le Rumeur.
Definir "Autobiografía médica" (escrita por Damian Tabarovsky) como novela tal vez sea un atrevimiento. Muestra la crisis sufrida por un publicista argentino cuando es expulsado de su trabajo. Es un híbrido entre narración y ensayo, excesivamente lastrado por la pretensión del autor de evidenciar la originalidad de su mirada sobre el mundo. Es decir, desde una perspectiva ortodoxa se nota demasiado que para él la novela es un simple pretexto. En cualquier caso es una obra necesaria. Porque se acerca hasta el hombre moderno y lo define con precisión y atrevimiento. Porque se expresa sin miedo, ni al ridículo -en el que no termina de caer- ni a la desmesura. Porque muestra, con evidencias incontestables, hasta qué punto el trabajo y sus derivaciones se han convertido en el núcleo central de nuestra vidas.