Tras la difusión de una noticia de nivel medio acaecida en un país bárbaro -por ejemplo el asesinato de Benazir Bhutto- suelen dictarse largas peroratas sobre la necesidad de que Europa defienda sus valores y trate de exportarlos al resto del mundo, a esas tierras llenas de seres contrahechos e iletrados que no han aprendido aún la bondad de nuestras intenciones o que, conociéndolas, no saben apreciarlas. Sorprendentemente dichos valores no reivindican el asesinato masivo, ni el colonialismo o la consecuente devastación de los recursos ajenos, sino los alegados por el Tercer Estado para decapitar a los aristócratas allá en 1789: Liberté, Égalité, Fraternité. También sorprendentemente la apelación a los valores europeos no causa sonoras carcajadas, sino largos asentimientos.
Termino 2007 con una pequeña lista de lecturas, publicadas o reeditadas durante este mismo año, que muestran directa o tangencialmente las consecuencias de los auténticos valores europeos. Por supuesto la selección es sesgada y obviamente parcial, pero puede originar un bonito y siniestro lote navideño. El orden es alfabético:
• Circo familiar. Danilo Kis. Acantilado.
• Claus y Lucas. Agota Kristof. El Aleph Editores.
• El hueco que deja el diablo. Alexander Kluge. Anagrama.
• El masajista ciego. Catarin Dorian Florescu. Lengua de Trapo.
• Europa Central. William Vollman. Mondadori.
• Habíamos ganado la guerra. Esther Tusquets. Bruguera.
• La soledad del corredor de fondo. Alan Silitoe. El Tercer Nombre.
• Las benévolas. Jonathan Littell. RBA.
• Mañana será otro día. Faiza Guene. Salamandra.
• Perro muerto en tintorería. Los fuertes. Angelica Liddell. Ministerio de Cultura.
• Vida y destino. Vassily Grossmann. Galaxia Gutemberg.
Gracias por vuestras visitas y comentarios. Feliz 2008.