sábado 5 de julio de 2008

Cómic


No suelo leer cómics. La causa no es otra que la vaguería, por el seguimiento de una inercia que conduce irremediablemente hacia la narrativa. Gracias a unos buenos amigos he accedido a una joya del género. Se titula Píldoras azules Fue escrita y dibujada por el helvético Frederic Peeters durante los primeros años del milenio. En 2004 fue traducida al español por la editorial Astiberri. Es una obra limpia y profunda, un espléndido ensayo sobre el amor, la confianza y la enfermedad. Narra los esfuerzos del narrador-personaje –muy cercano al propio autor, de hecho asume su nombre y apellido- por asumir la condición seropositiva de su pareja y del hijo de ésta. Los dibujos son magníficos y, desde su sorprendente inicio, están dotados de fuerza, riesgo y ligereza. La descripción de sentimientos del protagonista excluye el heroísmo fácil y asume las irremediables flaquezas y miserias, lo que incrementa la identificación del lector. Además Peeters sabe escribir. Así lo demuestra tanto la tensa, y a la vez emocionante, voz del narrador, ajena a la excesiva implicación que suele lastrar a muchos textos testimoniales, como la verosimilitud de los diálogos, que saben situarse en el difícil límite que separa la pedantería de la vulgaridad del lenguaje oral. Un solo pero: en la zona final la historia, entendida como sucesión de peripecias, pierde vigor. •En cualquier caso, merece plenamente el calificativo novela gráfica, ya que desarrolla la peripecia de un personaje más allá de una simple epifanía, y lo hace mediante recursos puramente narrativos, entre los que se incluye el dibujo. Una experiencia más que recomendable.