sábado 22 de noviembre de 2008

Héroes de barrio


¿Por qué Alberto García Alix tiene tanto éxito? Tengo la impresión, posiblemente equivocada, de que tan reputado fotógrafo inaugura una exposición* cada seis meses. Eso, obviamente, no aminora la calidad de las imágenes –son siempre las mismas- sino que incrementa los méritos de su representante. No sé si el Sr. García Alix es o no un gran fotógrafo. Sí sé que sus mejores fotografías son sumamente similares, tanto en encuadre como en mirada. Llevó hasta los barrios de Madrid la iconografía de Hubert Selby (Última salida para Brooklyn) o William Klein y lo hizo en el momento más adecuado. Supongo que sus mayores cualidades, aparte del don de la oportunidad, son el valor y la supervivencia (originada, sin duda, en una envidiable combinación de suerte y genética).

Inyectarse heroína no constituye un acto de valor especialmente reseñable. Tampoco de cobardía, siempre que el aludido no dé la paliza a los demás. Sin embargo, el Sr. García Alix ha extraído una alta rentabilidad de su afición, compartida por su entorno, a la reina de los estupefacientes. ¿Por qué?

Una parte considerable de su obra está compuesta por autorretratos, en los que se atreve a exhibir su propia debilidad, sea mediante la exhibición íntegra de su cuerpo dolido y tatuado o mediante la plasmación de sus propios chutes. Dicha debilidad se convierte en fortaleza gracias a la admiración del receptor por el coraje del artista. Pero no es ese el mayor de sus méritos: cuando retrata a terceros logra que captemos el desamparo que se esconde tras la aparente dureza de sus personajes. El fotógrafo, que mantiene una excelente relación con la parca, parece conocer de antemano el incierto porvenir de sus modelos. La aparente dureza de sus rockeros, de sus divas de barrio despierta una extraña mezcla de miedo y ternura.

García Alix también escribe. La Fábrica –excelente editorial- ha publicado sus textos. Como poeta es irregular y digno. A sus palabras le ocurre lo mismo que a sus imágenes: mejoran con la desnudez, con la sinceridad, y empeoran cuando quiere “hacer arte”. Es decir, cuando escribe como se supone que debe hacerlo un poeta.

*Artículo motivado por la visita a “De donde no se vuelve”, retrospectiva de Alberto García Alix expuesta en el Centro de Arte Reina Sofía (4/11/2008 - 16/02/2009).